Era um hábito antigo que ele tinha: Entrar dando com a porta nos batentes. — Que te fez essa porta? a mulher vinha E interrogava. Ele cerrando os dentes: — Nada! traze o jantar! — Mas à noitinha Calmava-se; feliz, os inocentes Olhos revê da filha, a cabecinha Lhe afaga, a rir, com as rudes mãos trementes. Urna vez, ao tornar à casa, quando Erguia a aldraba, o coração lhe fala: Entra mais devagar... — Pára, hesitando... Nisto nos gonzos range a velha porta, Ri-se, escancara-se. E ele vê na sala, A mulher como doida e a filha morta. Alberto da Oliveira
Podría mentirte y hablarte de eternidades, de un tiempo tan largo y tan corto que no transcurre en nosotros. ¿Mas como hacerlo, si ya no me queda el bolsillo lleno de esos instantes? si solo me quedan las hojas secas con que me desnudan los otoños.Jose Huete Garcia
No puedo despedirme de esta noche
hasta que no abras tus ojos
y estés despierta,
si tus pestañas no se entreabren
no podré saber si la luz
que ilumina el horizonte
es la del alba
o la de la sombra de la nostalgia
despidiéndose.